a zona, el menú y la cantidad de comensales, la prioridad de comer afuera cayó de forma abrupta en los últimos meses.
Cada vez menos clientes entran a los restaurantes y hay preocupación en el sector.
Salir a cenar se convirtió en un lujo para pocos y, si bien los precios pueden variar según la zona, el menú y la cantidad de comensales, cada vez menos clientes eligen los restaurantes como plan nocturno. En reemplazo, algunos optan por las pizzerías, los bares y las cadenas de comidas rápidas, que si bien incrementaron sus precios en los últimos meses, siguen siendo una opción conveniente al bolsillo.
De acuerdo con un relevamiento de Crónica por locales gastronómicos de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, hay algunos lugares que acaparan la clientela con valores no tan elevados, pero son pocos los que lo pueden sostener, por fama o por respaldo económico. Otros, en tanto, se ven obligados a cerrar sus puertas o poner platos en oferta, aunque desde el sector afirman que “eso ya no funciona”.
“Esto es un día a día. Bajamos los precios y creamos menúes más atractivos para que entren clientes, pero no hubo caso. La crisis se siente y hoy la gente se cuida más porque no hay un mango”, sostuvo a este medio Ramiro, encargado de un restaurante situado en el barrio porteño de Villa Crespo.
Según su relato, “esto llena de incertidumbre a los trabajadores del sector, porque al no llenar ni siquiera la mitad del salón los fines de semana, el miedo a un cierre inminente se acrecienta”. En ese sentido, dijo que ”en estos tiempos es indispensable tener una buena base económica por si esto no levanta. O hacerse la fama, como la que tienen otras parrillas que explotan de personas todos los días», aunque eso, aclaró, es lo más difícil. “Uno se pregunta hasta qué punto invertir. Porque hoy por hoy es todo pérdida. Hasta le pagamos a un CM (Community Manager) para que nos levante la cuenta de Instagram, pero viene muy lento”, destacó.
Para ejemplificarlo, el comerciante detalló el sistema de un reconocido tenedor libre de la localidad de Avellaneda, cuyo menú que incluye chorizo, provoleta, morcilla, chinchulín, bondiola a la mostaza, vacío, entraña, lomo con queso, pechito de cerdo, asado, matambre a la pizza, papas fritas, ensaladas libres y una gaseosa de 1 litro o vino cada dos personas, más postre y champagne con helado de limón, cuesta $33.000 por cabeza.
“Se siente mucho la crisis”, el duro relato de un gastronómico
“Se siente mucho la crisis, uno lo vive cuando tiene que afrontar un gasto. El sector hoy está en una meseta en la cual no estamos cómodos. Nos tratamos de amoldar al bolsillo de la gente para que puedan tener una salida”, aseguró Pablo, dueño de un restaurante ubicado sobre Avenida Córdoba, en Recoleta.
En tanto María, quien posee un local gastronómico en Parque Chacabuco, señaló: “Nosotros somos gente de trabajo y pensamos en el cliente, pero muchas veces se nos hace imposible bajar los precios. En mi restaurante, la porción de achuras cuesta $10.000, y la porción de papas, $8.000. Al bife de chorizo lo tenemos en $28.000, mismo precio que el asado de tira. Por ende, acá, por $40.000 por cabeza comés bien, aunque sé que en otros lugares está más barato. Por eso es que no viene tanta gente como antes”.
En zonas como Puerto Madero y Palermo, el costo total sube, mientras que en otros barrios como Villa Crespo, Balvanera y Almagro ofrecen menús más baratos. Cabe destacar que en la actualidad, una persona puede llegar a gastar hasta $150.000 por un asado.

Las pizzerías, la opción económica más elegida
Las pizzerías ganan terreno por sobre los restaurantes. Una pizza de ocho porciones cuesta entre $18.000 y $30.000, según el gusto (muzzarella, napolitana, fugazzeta, morrón, entre otros).Y, las porciones individuales cuestan entre $2.500 y $6.000, mientras que la faina tiene un precio de $2.000. El costo total de este tipo de salidas en el centro de la Capital Federal suele ser entre $14.000 y $20.000 por cabeza.
“En el contexto actual, la pizza continúa consolidándose como una de las opciones más accesibles y elegidas por los argentinos a la hora de salir a cenar o pedir comida a domicilio. Más allá de que algunas pizzerías implementan promociones para atraer clientes, la pizza tiene una particularidad que la hace única: se comparte, además de que resiste la crisis”, indicó Lorena Fernández, de la Asociación de Pizzerías y Casa de Empanadas (APYCE).
Otra de las alternativas son las casas de comidas rápidas. Un combo de hamburguesa doble que incluye papas y gaseosas cotiza aproximadamente $16.000, mientras que para los más chicos, lo mismo más un juguete a elección, apenas supera los $14.000, un precio accesible si lo que se busca es cenar en familia y no gastar demasiado. También, de acuerdo con lo averiguado, los bares que ofrecen pizzas, empanadas y hamburguesas, son los más elegidos por los jóvenes de entre 18 y 35 años para hacer una «salida», como lo es cenar, escuchar música y tomar algo. El rebusque argentino, en tiempos de crisis, sigue más firme que nunca.